Para mantener el amor fraternal necesitamos de una sola cosa, comunión, mantendremos el amor en la medida en que tenemos:

“Permanezca el amor Fraternal”. Hebreos 13:1

“Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro”. 1 Pedro 1:22

COMUNIÓN CON DIOS

Como se dijo en la primera parte, el amor es un fruto del Espíritu, es decir es algo que es producido en nosotros por el Espíritu Santo, recibimos la capacidad de amar con el amor bíblico en el momento en que Dios vino a morar en nosotros.

No es algo que está en nuestra naturaleza carnal sino en esa nueva naturaleza implantada en nosotros por Dios.

Por lo tanto, para crecer en el amor a los hermanos necesitamos crecer en la comunión con Dios.

Mientras más crecemos espiritualmente, mientras más nos asemejamos a Dios, mientras más nos dejemos llenar de su Espíritu más fácil será para nosotros manifestar el amor a los hermanos.

Es por esto que Pedro nos dice en ese versículo que utilizamos como texto, que una vez que hemos purificado nuestras almas a través del Espíritu, es decir la hemos limpiado de toda nuestra suciedad y la hemos llenado de Dios, entonces estamos listos para el amor fraternal verdadero.

“Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro”. 1 Pedro 1:22

Sin embargo, aunque el amor es un fruto espontáneo del Espíritu Santo, necesita ser cultivado es por esto que además de comunión con Dios si queremos crecer en el amor fraternal necesitamos tener:

COMUNIÓN CON LOS HERMANOS

Todas las virtudes cristianas tienen su causa en Dios, sin embargo, no podemos desarrollarlas a menos que no las practiquemos. Eso pasa con el amor, la única manera de llevar el amor a la práctica es a través de la comunión con los hermanos.

Es por esto que el escritor de los hebreos nos recuerda la importancia de congregarnos para crecer en el amor, Hebreos 10:24-25 - “Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca”.

Así también en Efesios 4:16, el apóstol Pablo nos recuerda que en la medida que todos trabajemos juntos y hagamos nuestra parte dentro de la iglesia creceremos en amor. “...de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor”.

Sin embargo, en esta 2da. Parte queremos ver el amor fraternal desde una óptica diferente. Y es según la RELACIONES INTERPERSONALES.

EN PAZ CON TODOS

¿Es para usted esto una realidad? Quiero hacerle 3 preguntas. Reflexione y responda con sinceridad en tu mente.

  • ¿Estás en paz con todos a tú alrededor?;

  • ¿nada que recriminar a nadie, o nada que te puedan recriminar a ti?

  • ¿Estás en paz contigo mismo, no te sientes culpable o inquieto sobre lo que eres o lo que haces?

  • ¿Estás en paz con Dios?

Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión. No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. Romanos 12:16-18

Dios es la fuente y el origen de todo.

Cuando Dios creo al hombre lo hizo en plena armonía con todas las cosas creadas. La Biblia afirma que todo fue creado por Él y para Él.

Además, dice que todo en Él subsiste. Es decir, Dios es el punto de equilibrio en todo, todo se origina en Él y todo se mantiene gracias a Él. Cuando logremos estar en verdadera comunión con Dios todo a nuestro alrededor estará en paz.

¿QUÉ ES PAZ?

La Paz, en el plano colectivo es la ausencia de guerra, pero a nivel social, es el estado en el cual se encuentran en equilibrio y estabilidad las partes de una unidad; (familia, iglesia, grupo).

Y a nivel más personal es la ausencia de inquietud, intranquilidad o miedo.

“Thomas Merton” remarcó que el hombre no está en paz con sus semejantes, porque no está en paz consigo mismo, y que él está inquieto consigo mismo, porque no tiene paz con Dios.

Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a
ti mismo. Marcos 12:29-31

No hay otro mandamiento mayor que éstos. Aquí está el meollo del asunto, toda la ley de Dios en esto se cumple.

El secreto para obtener la paz está en Amar a Dios con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerzas. (Esto es comunión verdadera o paz entre las criaturas con su creador). Solo teniendo paz con Dios lograremos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. En paz con todos.

Busca la paz y síguela. Cuando leemos, escuchamos o repetimos esa frase del Salmo 34:14, la idea que generalmente tenemos es que hay algún lugar lejos de nosotros donde la paz está escondida; quizás ignoramos de forma voluntaria o no, lo que las frases anteriores sugieren.

Venid, hijos, oídme; El temor de Jehová os enseñaré. ¿Quién es el hombre que desea vida, Que desea muchos días para ver el bien? Guarda tu lengua del mal, Y tus labios de hablar engaño. Apártate del mal, y haz el bien; Busca la paz, y síguela. Salmo 34:11-14

Lo que podemos entender es que nuestras acciones, palabras y actitudes son responsables de obtener o perder la paz. Así que la forma de buscar la paz, es cambiando en nosotros lo que nos hace perderla. Consejos que nos ayudaran conseguir la paz, con Dios, con nosotros mismos y con los demás.

Para tener paz es necesario entre otras cosas hacer lo siguiente:

Perdonar.

La Biblia está llena de ideas, consejos y referencias importantes sobre la necesidad de perdonar. Esto comienza por entender que Dios en su bondad y misericordia ha provisto la fórmula para perdonarnos, pasando por alto el tiempo de nuestra ignorancia, incluso ha dejado la vía para que aun si después de haber conocido su palabra, pecamos, podamos ser perdonados por la sangre de Jesucristo, confesándole nuestros pecados.

Esto debe darnos la posibilidad de reconciliarnos con nosotros mismos, soltar la culpabilidad y recibir el perdón sanador de nuestro Creador; pero también nos hace responsables de dar a otros gratuitamente, lo que gratuitamente recibimos.
Piensa en esto.

  • El perdón me libera de la culpa que siento al hacer lo incorrecto y me brinda la oportunidad de iniciar de nuevo.

  • El perdón me permite soltar el dolor que otros me causaron cuando renuncio a lo que considero mi derecho de castigarlos; así como Dios renuncio al suyo sobre mí.

Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas. Marcos 11:25-26

Evitar Juzgar.

Una cosa que altera la paz interior es el desarrollar un espíritu de crítica y juicio en contra de los demás. Eso no le permite estar en paz con Dios, ya que Dios rechaza esa mala actitud.

Además, el criticar y juzgar a otros es señal de culpa o inconformidad personal.

Una persona que juzga y critica no es confiable, ya que puede estar intentando dirigir la atención a los errores de otros para no reconocer, o impedir que descubran los suyos. Romanos 2:1 Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo.

Es imprescindible hacer una reflexión interna que nos permita darnos cuenta y reconocer nuestros propios errores para trabajar en ellos y permitir que los demás tengan el mismo derecho, sin que seamos nosotros sus jueces.

Vivir el aquí y el ahora.

Definitivamente será imposible tener paz, cuando estamos llenos de afán y ansiedad por lo que será, o cuando estamos sufriendo por lo que pasó. Tener nuestra mente en lo pasado nos causa depresión y tenerla en el futuro nos causa ansiedad; eso no nos permite disfrutar el aquí y ahora de lo que tenemos, de las bendiciones de Dios y de las personas que nos aman.

Hebreos 13:8 dice: Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Él no va a cambiar, su favor y misericordia siempre estarán presentes.

Aceptar

A falta de aceptar ciertas cosas de la vida, las personas viven intranquilas e insatisfechas, esto además de afectar su propia paz le hace tener problemas con los demás.

Hay muchas cosas que requieren aceptación.

Necesitamos aceptar nuestras limitaciones e imperfecciones esto nos ayudará también a aceptar a los demás sin exigirles perfección.

Aceptación no debe confundirse con conformismo. Acepto mi limitación o defecto y me comprometo a trabajar en ello.

Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado, como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. 1ra. Pedro 1:3-16

También es preciso aceptar nuestra responsabilidad en lo que somos, esto también nos permite no andar culpando a nadie por nuestra condición. Somos responsables de nosotros mismos, no podemos esperar que otros nos hagan feliz o nos suban de nivel, es nuestra responsabilidad.

Si algo sale mal, no culpes a nadie, acepta tu responsabilidad. Estar en paz con todos. Es algo comienza por estar a cuenta con nuestro Creador y de esa forma lograr la paz interior.

Solo estando en paz con nosotros mismos, podremos estar en paz con otros, sin embargo, estar en paz con todos involucra la voluntad de otras personas de las que yo no soy responsable, cada quien toma sus propias decisiones; lo importante es que en lo que a lo particular se refiera, debemos cada uno hacer nuestra parte. Romanos 14:19 Así que, sigamos lo que contribuye a la paz
y a la mutua edificación.